Rodolfo Walsh, ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina), 1976
“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información”.
Guerra IV Generación. La presentación.
Al fin, los neocons imperiales se relamen los labios. En alguna oficina del Pentágono, Gene Sharp brinda con champán. Llegó la hora del fraticidio, última fase de la No Violencia; ya es Violencia.
Caracas. 9:00 p.m. San Agustín del Sur. Un chamo de 22 años, de nombre Reinaldo, nos comentaba eufórico que “salió en VTV” en la Rueda de Prensa del Frente de Colectivos en Defensa de la Revolución. Tocando tambor. Este chamo me dice que lamenta los ataques a la población civil. “Nosotros queremos la paz. Pero que no se pongan feos.”
Me provoca preguntarle, de sopetón, si creía que ya estaban feos. Decirle que lo que pasa, es que no se han puesto feos contigo.
Creo que esa reunión agrupaba a todos los colectivos por la misma inquietud: estaban feos. Las facciones de odio crispado, los ojos inexpresivos, los insultos, la rabia con el vecino. Las ganas de quemar, de destruir y al otro día, secretamente, reír. Todos eso y más lo habíamos visto en el antichavismo, en la calle. Los testimonios son múltiples, este pueblo ha establecido redes de comunicación que llevaría décadas estudiar, por los creativas y complejas. Quizás debamos abrir una Escuela de Sociología para analizar este fenómeno. Su naturaleza es especial, porque han mantenido una Revolución por 14 años, en una de las Colonias más ricas del Imperio Norteamericano. Ellos hacían las leyes, y hacían las trampas. Aún hoy, la fractura entre los dos modelos que coexisten en la Sociedad venezolana es un tema único al menos, en Latinoamérica. La Guerra mediática contra Hugo Chávez es la campaña más costosa, más diversa, más larga y más universal contra líder político alguno, sólo comparable con el Titán Fidel Castro.
En Venezuela se está llevando un golpe de estado de 4ta. Generación.
Capriles jugó sus cartas. Y en la gráfica de azar que las decoraba, se encontraba la figura de Gene Sharp. Sus métodos de organización militar civil tienen años de refinamiento. Lean su historia aquí: http://www.voltairenet.org/article123805.html . Bienvenidos de nuevo. Decía que había algún tipo de patología con causas comunicacionales. Ese odio visceral que observamos en videos, hace que el antichavismo sea por excelencia, un sector de la sociedad alejado de una realidad que no necesita ya, incluírlos en su seno. Es decir, cacerolean hoy, pero en cualquier momento pueden disparar. Y eso es un Golpe de Estado, entonces. Veamos porqué.
Si damos por sentado la guerra comunicacional que ha sufrido el pueblo venezolano entonces podemos afirmar que Venezuela tiene 14 años peleando una Guerra de 4Ta Generación. Una guerra que captura con su ideología a sectores de la burguesía, y los coloca en la línea del frente. Básicamente, inocula odio. No tiene límites, no le interesa la veracidad, la ética, la historia, nada. Sólo necesita dos minutos en twitter, para convertirse en una etiqueta que leen todos los usuarios de la red en el mundo. En 10 minutos, un bloguero mercenario la hará nota de prensa. De allí, a los periódicos digitales de todo el mundo. De allí, a la televisión. Dos minutos.
Con esa metodología que se innova cada día, la Agencia de Inteligencia Central (CIA) ha probado la cantidad suficiente de estrategias en el terreno. Y ya el libro de Gene Sharp es tema de estudio en las Universidades Privadas de Venezuela. Los adoctrinan en guerra de baja intensidad. Los capacitan en tácticas de guerrilla. Manejan la comunicación en las Redes. Son jóvenes, idealistas, y quieren derrocar al sistema comunista. En esa película de honorabilidad, compromiso y entrega que fabrican los medios de comunicación, estos guerrilleros de 4ta generación viven un reality show de indignación. Son unos líderes, porque Gene Sharp dice que luchan por la paz, por la libertad. Ya han atacado. Están atacando. Lo de Capriles fué, efectivamente, un golpe de estado. Dió la orden de ataque, al fin, después de 14 años de espera, y de derrotas.
Pero el pueblo no salió.
Con ese llamado y una militancia activa, Caracas se hubiera convertido en un lugar inestable. Y no por sus ataques. Por la respuesta del pueblo revolucionario. Escribo estas líneas desde la indignación por el ataque al compañero Layo” Luis Gascuez, un comunicador de tv. y radio. 3 tipos pacíficos y libertarios lo encendieron a coñazos en el Metro de Caracas, por usar una franela roja. Resulta que Layo, es miembro del Frente de Colectivos en Defensa de la Revolución. Estamos seguros que estos ataques seguirán presentes, ya fueron activados por Capriles. Aquí en San Agustín, es de noche. Se oyen tambores allá, arriba en el cerro. Hasta que no entendamos que asistimos a la última fase de un Plan Macabro, la activación de la guerra civil de baja intensidad, acompañada de la guerra comunicacional que intenta generar un suceso, engañar a la opinión pública demonizando al estado revolucionario y tomar el poder. Y lo van a intentar, porque saben, conocen la realidad venezolana.
Tres años de mandato para Maduro no sólo corregirá el esquema de votación actual. Lo superará. Maduro diagnosticó las debilidades de inmediato. Planteó estrategias. Está en nosotros contribuir a que tengan feliz término. El momento, para ellos, es ahora.
Alguien me saluda. Hablo, y me piden conclusiones, propuestas. Yo propondría una Ley que castigue actos de odio político, racial. No conozco de leyes, pero no es lo mismo que te den 48 horas por destrozos, a que te den diez años. Propongo la organización del poder popular. Propongo también que se me pase la arrechera que tengo, y pensar fríamente. El amor tiene que ser más fuerte que el odio.

Orlando Romero Harrington
Twitter: @orhpositivoatak
La percepción es un actividad constante, que envuelve muchos procesos independientes. En el plano que nos interesa, la comunicación, es la manera conque el ser humano se relaciona con el constructo social a partir del uso fisiológico de los sentidos, como puerta para elaborar relaciones, ideas, conceptos y también, acciones y sentimientos. Por tanto este campo resulta vital en la sociedad contemporánea, y su investigación o manipulación en favor de intereses concretos es habitual en campos publicitarios, institucionales y sobre todo, políticos.
Vamos al grano. Llamo CopyCat a la estrategia usada en el entorno del mercadeo para copiar los símbolos del competidor (entendamos que la publicidad es concebida como batalla, y el usuario como trofeo. Bueno, el dinero del usuario) y lograr traspasar a lo propio, algunas connotaciones ganadas por el antagonista. Hay que dejar claro lo siguiente: no se encuentran referencias concretas a esta estrategia, ni en los anales del marketing, ni en publicidad, ni en política. El gran laboratorio mediático que es Venezuela nos brinda de nuevo la posibilidad de generar reflexiones a partir de una estrategia imperial, de carácter psicológico.
Contextualizaremos el espacio. La metodología es clara: Utilizar los símbolos del chavismo con un doble propósito: primeramente, apropiarse de la carga simbólica acumulada durante 14 años por el Gobierno Bolivariano, que ha desarrollado con sus virtudes y defectos, un Sistema Icónico concreto. Estrellas, tricolor nacional, Simón Bolívar y sus imágenes, logos, símbolos, etc. Es importante destacar la formidable labor de rescatar la conciencia nacional, la tradición y la historia realizada por Chávez. Con su accionar cotidiano, Chávez era un referente histórico, un pulsar entre el pasado y el presente que posibilitaba a los espectadores la reflexión, la imaginación y el valor de la historia como plataforma de nacionalidad. El arraigo de un pueblo expresado en lenguaje fácil de entender, contundente, emocional. Debido a esta singular manera de entender la importancia del pasado para desarrollar el futuro, el pueblo venezolano se dotó de una inmensa carga de referencias audiovisuales, que forman parte del imaginario colectivo y que son asociadas perse, a Hugo Chávez. Los ejemplo serían innumerables, basta decir que el tricolor nacional tiene una estrella más por Chávez.
Decía que los investigadores del antichavismo, los representantes de la derecha y maltrecha burguesía transnacional pretenden apropiarse de estos símbolos bajo el método del CopyCat. El primero objetivo, es claro y transparente: Desgastarlos. Para el espectador promedio, los símbolos son signos que muchas veces, tienen un significado amplio (el cual viene dado por el uso del mismo en diferentes espacios sociales, o geográficos). Tomemos por ejemplo el emblema de la cruz roja. Es un signo, porque re-presenta a la Institución Cruz Roja. Pero es un símbolo, porque también re-presenta salud, asistencia médica, seguridad, doctores, neutralidad, etc. La diferencia entonces con uno de nuestros símbolos, el emblema del Bicentenario con un Bolívar cabalgando sobre (en, con) la América Latina radica en que el poder simbólico del signo es expansivo. Batalla, unión, liderazgo, independencia, historia, homenaje, Revolución, este símbolo engloba en su naturaleza gráfica prácticamente todos los valores y conceptos en que se basa la Revolución Bolivariana. Sin embargo, el valor más importante es el valor emocional, afectivo y pasional que el pueblo chavista ha desarrollado ante su presencia. Miles de franelas, afiches, pancartas, promociones, han sido vehículo para su uso. Inclusive, en la celebración del Bicentenario de la Independencia Venezolana, era usado como colofón o coletilla para toda la información de estado. De allí se concluye que es un símbolo con raíces dentro de la población.
Qué significa entonces, el uso de este símbolo por la derecha? Hábilmente, el candidato del antichavismo montó un tinglado con un sector de la población autonombrado como exchavistas, que apoyan su candidatura. Y precisamente, el símbolo de esta “agrupación” era el del Bicentenario. Segmentado. Sin América Latina.
Esta acción no sólo es electoral. Podría decirse que la utilización del símbolo tiene un espectro, un espacio de acción que se limita a las elecciones del 14 de Abril. Y quiere demostrar, mediáticamente, que hay un sector descontento (chavista) con el Gobierno Bolivariano. Esta es la perla, el tesoro más apetecido por los think thanks del antichavismo. Segmentar la conciencia popular, a partir de campañas y guerra psicológica para debilitar la estructura de la Revolución Bolivariana y al menos a nivel electoral, ganar sus votos. Realmente se desviven pensando en esto, y es lógico. Con 16 elecciones perdidas de 17 realizadas, es una vergüenza internacional su pésima labor en estas tierras. No contaban con Bolívar y sus hijos, parece.
No sólo electoral, es una estrategia de consolidación de fractura icónica. El desgaste se produce cuando el espectador se encuentra repentinamente, con un significado totalmente contrario al habitual. La reacción esperada es rechazo, olvido, pérdida del valor simbólico agregado. Esta no es una estrategia a corto plazo, repito. Busca suprimir la connotación para las generaciones futuras; es decir, el antichavismo apuesta por borrar la carga histórica de la Revolución Bolivariana. En su morfología (la del símbolo usado por el antichavismo) está bastante clara la idea. Segmentar a América Latina de la composición, negando el carácter internacionalista, la solidaridad y el concepto de Patria Grande, pilar de las relaciones internacionales del Bolivarianismo. Además, esta sección también elimina (simbólicamente) el liderazgo asumido por Venezuela en la región y la figura de Bolívar Libertador y su homónimo, Hugo Chávez. El uso del color rojo alude definitivamente a una situación local (el pretendido voto de chavistas por Capriles, buscando su identificación). Pero no esconde la intención. Fracturar. Confundir. Relegar al olvido.
Ya hay ejemplos concretos. El uso de la gorra tricolor con las 8 estrellas fué una inicitaiva del Presidente Chávez, aficionado además a la práctica del deporte. En sí, era una demostración de patriotismo, de pertenencia a una nueva patria que nacía en Revolución. El antichavismo tomó para sí el uso de la gorra como identificación de pertenencia a una nación, y automáticamente borró el sentido originario del objeto. Y esto, nos lleva al segundo objetivo. Aislar al chavismo como un movimiento político, y atribuírle a la derecha el carácter patriota, regional.
Se entiende entonces, el nombre dado por el antichavismo a su Comando de Campaña, Simón Bolívar. Se entiende la apropiación de símbolos para su contraposición con la Revolución Bolivariana. Buscan autoeregirse como seguidores de Bolívar, con símbolos que tengan la connotación precisa en el pueblo para atacar desde el nacionalismo al candidato de la Revolución. Y este nacionalismo pasa por delimitar el perfil del enemigo, asociándolo con Cuba, diciendo que regala nuestros recursos a países extranjeros, elaborando un dossier sobre unos supuestos padres colombianos, etc. Peligrosamente, el antichavismo recurre a uno de los más siniestros fenómenos sociales: la xenofobia, el nacionalismo exacerbado con tintes fascistas. Valor total y absolutamente contrario a la ejecución y desarrollo de la política progresista, solidaria, internacionalista y motor de la Unión Sudamericana y multipolar contra el Imperio Norteamericano.
Lo mismo pasa con el brazalete tricolor que usa el pueblo chavista para demostrar su luto ante el fallecimiento de Chávez. De re-presentar patriotismo, afecto, tristeza y una demostración pública de apego al proceso bolivariano, el antichavismo lo ha convertido en simplemente, un artículo de ornamento que anuncia el slogan de la campaña de Capriles. Y así, en esta dinámica de guerra psicológica, asistiremos aún a un proceso inminente de CopyCat no sólo de artefactos ni emisiones audiovisuales. Contemplaremos atónitos como la derecha local, indolente y enemigo acérrimo de las políticas públicas revolucionarias se las atribuye como propias, prometiendo defenderlas y mantenerlas. Discurso cuidado, pensado y proyectado por sus asesores que ya encontrarán la manera más idónea para tapar el exterminio de las mismas, si es que llegan al poder.
Concluyendo, lo que queda por hacer es resistir; esta resistencia pasa por dignificar nuestros símbolos, no caer en provocaciones y mantener los afectos. No soy profeta. Pero la verdadera tristeza, la depresión vendrá un 15 de abril del 2013 en varios sectores del este capitalino. Después de la derrota, quemarán gorras, franelas y brazaletes mientras ordenan a sus empleadas hacerles las maletas y con pasaje en mano, buscarán una nueva vida en un contexto menos revolucionario, sin tanto olor a pueblo y a reinvindicación. Un nuevo espacio que los explote pero les brinde alacenas de supermercado variopintas. Que les brinde seguridad para disfrutar las noches, porque los pobres están en la guerra o en la cámara de gas. Un espacio menos mestizo. Un espacio menos chavista, pues. Au revoir.
Carta abierta a Nicmer Evans. No hay nada crucial en su argumento.
Orlando Romero Harrington
Twitter: @orhpositivoatak
Lo extraño de la argumentación que elabora el politólogo Nicmer Evans a partir del efecto de su comunicado es que se refiere al mismo como “un debate crucial para el porvenir del proceso revolucionario”. Y digo extraño porque no termino de entender cómo una argumentación que se basa en la urticaria que le produce la anexión de artistas y políticos al movimiento revolucionario, sean antiguos militantes de partidos de derecha o no sea “crucial” para el rumbo de este proceso. Por más que le doy a la cabeza, no entiendo.
Para muestra, un botón: “Poco puede interesar la cara bonita de alguien si su espíritu, su alma y su deseo atentan contra la construcción colectiva del Legado de Chávez”. Y sigue: “Como en la parábola del hijo pródigo, a veces corremos el riesgo de ser más condescendientes con los recién llegados que con aquellos que, como decía Bertold Brecht, han luchado toda una vida y son, por eso, imprescindibles”. Primero, Evans, prefiero ver a una modelo o actriz con la belleza que caracteriza a la venezolana apoyando este proceso mil veces que a tí. Eso, es un colirio para estos ojos cansados de ver en contraparte, a Darío Vivas. Que se incorporen a “la lucha de clases desde la mirada de los explotados, si entienden que el socialismo es la solución, si por fin han entendido la maravillosa experiencia del chavismo y vienen a ayudar a la transformación del Estado Burgués y no a la preservación del mismo”, bueno, déjame decirte que eso no lo encuentro en ninguna de tus intervenciones ni escritos, al menos nada original ni propositivo. Y puedo apostarte que muchos de los militantes de este proceso, con 14 o más años de lucha, aún siguen construyendo desde el conocimiento basado en la experiencia, en la capacidad de relacionarse con el objeto social, con la teoría revolucionaria, con nuestra identidad aborigen, con nuestra idiosincracia. En fin, esa “claridad ideológica” que le pides a los recién llegados con tanto afán, se está construyendo en nuestras filas. Aún.
Qué diferente sería la situación si en vez de implícitamente acusar a Nicolás Maduro de rodearse de una farándula política, el texto impulse la idea de establecer espacios para la reflexión con ellos, y con el pueblo. Si Evans afirma que “Recomendaría a los que recientemente se incorporan que pasaran por el sistema de formación político-ideológica del proceso revolucionario, pero la verdad es que este aún no existe. ¿Entonces qué hacemos?”. No cabe duda que su pregunta es reflejo de su incapacidad como elemento generador de reflexión interesante, creativa acerca de la realidad política venezolana. Lamentablemente, se destila de esta interrogante una suerte de posición academicista, de ilustración que ondea la superioridad de un sistema de formación política ante la cotidianeidad de la vida y su devenir. Porque la escuela que ha formado al pueblo venezolano en la batalla ideológica no tiene aulas, ni recintos, Señor Evans. Se trata, de nuevo, de un conocimiento que nace del análisis entre el sujeto y lo que percibe, lo que le afecta el entorno. Se trata de un líder que despertó una manera de enfocar con perspectiva social, de clase. Hablamos de orgullo, de noción de patria, de afectos enterrados por la lógica del mercado y sus estereotipos. Entonces, cómo hablar de un sistema, regido implícitamente por directrices y espacios cognoscitivos? Y más importante aún, qué ha hecho usted en estos 14 años, como politólogo? No le da verguenza afirmar que no hay Formación política en Venezuela, si esto fuera cierto desde su óptica? Y si eso fuera cierto, no estaríamos en derecho nosotros, los no-ilustrados de exigir la quema sistemática de cuanto filósofo-doctor-teórico-escritor-politólogo asiste a espacios de televisión, radio y prensa a repetir hasta la saciedad las líneas de Chávez? Es o no factible que estemos ya hartos de estos intentos de construir edificios discursivos para autoproclamarse como pensadores de la Revolución en base a las líneas claras, rampantes y pensadas para llegar hasta el corazón del pueblo? Ese pueblo que encontró en Chávez no sólo al pensador, sino al comunicador, al emprendedor, al creativo, al irreverente?
Evans insiste: ¿Es posible entonces que alguien por ponerse una franela roja o decirse “madurista” ya es automáticamente chavista y revolucionario?”. No, señor Evans. Esa distinción, esa separación entre Chávez y Maduro como primer arranque es propia de la derecha o al menos, de su campaña electoral. “Decirse”, Señor Evans, para una figura pública que vive de su físico, o de su talento histriónico, o de su arte ya es un gran paso. En medio de esta guerra psicológica, con 14 años de duración y con el decidido apoyo de la burguesía transnacional, dueña de medios de comunicación no es cosa sencilla “ponerse la camisa de Maduro”. Es una declaración de principios y para muchos de ellos, un salto al vacío. Quizás no poseen la “formación política” pero tienen algo que refulge como el diamante: Dignidad. Me quedo con eso, para empezar. Así empezamos todos. Suplante el término dignidad por fuego de Bolívar, y hablaremos usted y yo de perspectiva política.
Y me pregunto, a qué alude usted cuando habla de “condescendencia”? En un plan general por la paz, donde se hizo un llamado expansivo a todos los sectores del país, donde participan colectivos de artistas, deportistas, cultores, ministros, gobernadores, cuál condescendencia? Llevar a las cámaras el trabajo sostenido de Tiuna el Fuerte, Otro Beta, y decenas de gente que está echándole bola en el barrio? Mostrar a los artistas de medios privados que decidieron apoyar a Maduro y están creando una corriente a todas luces positiva para emancipar a aquellos que por razones laborales no pueden hacer lo mismo? Plantear una propuesta sólida, fruto del debate de esos actores para solventar el problema de la inseguridad? Inseguridad, Evans. Un punto concreto. No el estado comunal, no los consejos comunales que también y de manera asertiva, participarán en esta iniciativa. Acusar a Maduro de desligarse de la reflexión y atención sobre la noción del estado, diciendo que “lo fundamental es reanimar la discusión del país, que, desde mi perspectiva, ha sido banalizada por una visión pragmática electoral” es simplemente, bajo. Y digo bajo porque denota ignorancia e intención premeditada. Cuando se habla de la paz, se habla de construcción de país. Cuando se invita a los entes que ejecutan labor social, y se hace extensiva a los que figuran en la media, hablamos del país, porque decía Alí Primera, “la patria es el hombre, muchacho”. Todo esfuerzo que se haga por preservar la vida de los venezolanos es importante, y más cuando se trata de una iniciativa que conjuga y sistematiza a tantas instituciones, a tanta gente. Por cierto, Evans. Desde hace cuánto no pisa usted un barrio?.
Por último, no hace falta ser socarrón, cuando afirma y se regocija por la “atención” que le prestamos a su escrito. Entendemos que aplica el refrán de La Lupe (que hablen bien o mal de mí, pero que hablen). Sin embargo, Evans, intuyo que “el revuelo” que ha causado su artículo se debe precisamente, a su impertinencia y su falta de sincronía con el tiempo histórico en que nos encontramos. Tanto estudio de Politología, tantas conferencias y entrevistas en CNN para desconocer que en medio de la batalla política, las individualidades que desentonan la marcha con palabras necias son traición.
En Venezuela conocemos bien a Miguel Bosé. Además de la florida canción Bandido, Bosé se ha ocupado de presentar concurrentemente declaraciones contra Hugo Chávez. Veamos:
14 de Noviembre del 2007–
“Fue un golpista, estuvo arrestado por golpista, entonces la gente tendría que revisar un poco su memoria”.
“Si quieres respeto hay que respetar”, dijo en esa ocasión Bosé, quien consideró “excelente” la reacción de Zapatero y que la actitud del Rey hay que entenderla “desde la perspectiva de que los Borbones son muy apasionados, son la realeza del pueblo”. “No es patrimonio de la derecha el fascismo”, sentenció el cantante, en cuya opinión el rey Juan Carlos y el presidente Zapatero, “a su manera, defendieron la democracia hispana, basada en el respeto por las ideas de los demás”.
Y sigue. Por ahora, Chávez “se puede permitir el lujo del alzar un poco la voz porque tiene petróleo a sus espaldas, pero como nos cambien las energías, me parece que poco peso va a tener”. “Si a Chávez no le respetan en el futuro, pues que no le sorprenda, porque su populismo se basa en el improperio, en el insulto, la descalificación”. “Yo soy demócrata, respeto absolutamente todas las vertientes políticas, pero cuando son políticas, cuando tienen una consistencia política, cuando entran dentro de los juegos del respeto mutuo”, añadió.
“Hombre, pues si quieren verme (en Venezuela) que no le voten (a Chávez)“
Floridas, sin duda. Parece una característica común en todo el trayecto artístico de este cantante. Su compañero Juanes, también cantante colombiano no se queda atrás, y en su cuenta twitter afirmó:
“Me pasaron el PIN de Chávez, alguien lo quiere para que le mande mensajes a su Blackberry?”
“Ahí les va, H1J0D3PU7A”.
Todo este rollo viene por la supuesta celebración del 3er Concierto por la Paz en Venezuela. Sus promotores? Juanes y Miguel Bosé. Pero, qué intereses pueden haber para que estos dos artistas, acérrimamente antichavistas planifiquen un concierto en plena enfermedad del Presidente Chávez, con la complacencia de Jose Antonio Abreu (Director del Sistema de Orquestas Infantiles de Venezuela)?
Veamos a Bosé. Sabía usted que Miguel Bosé es ciudadano colombiano? Su ciudadanía fué otorgada por “sus servicios al país” (que consistieron en organizar un “Concierto por la Paz” en donde el concepto principal pasaba por atacar a las FARC y exigir la libertad de los secuestrados). Y sabe quién le entregó la nacionalidad? Nada menos que el paladín de la justicia y la humanidad, Àlvaro Uribe, archienemigo de Chávez, expresidente de Colombia, fundador de bandas paramilitares, acusado por el Gobierno de EEUU de narcotraficante y acusado de crímenes de Lesa Humanidad ante la ONU y el Parlamento Europeo. Pero la cosa se complica.
Resulta que Bosé representa a una firma denominada Metrópolis Global que tiene un objetivo sumamente floripondio y encantador: “Mejorar nuestra calidad de vida aportando soluciones de negocio a las necesidades de los gobiernos locales para promover el desarrollo tecnológico y la reducción de emisiones de carbono de las ciudades“. Debajo de esta verde iniciativa, se encuentra el expresidente de Costa Rica José María Figueres, la joya de West Point y Harvard, el miembro del tenebroso Club de Madrid ( en donde militan defensores de la democracia como
- Patricio Aylwin - Ex Presidente de Chile
- Alejandro Toledo - Ex Presidente de Perú
- José María Aznar - Ex Presidente del Gobierno de España
- Sigo?
- Bill Clinton - Ex Presidente de Estados Unidos
- Jose Luis Rodriguez Zapatero - Ex Presidente del Gobierno de España
- Felipe González Márquez - Ex Presidente del Gobierno de España
- Mijaíl Gorbachov - Ex Presidente de la Unión Soviética
- Helmut Kohl - Ex Canciller de Alemania
- Gonzalo Sánchez de Lozada - Ex Presidente de Bolivia
- Vicente Fox Quesada - Ex Presidente de México
y que tiene como objetivo principal «respuesta a la creciente demanda de apoyo entre líderes en dos líneas de acción fundamentales: liderazgo para la gobernanza democrática y respuesta en situaciones de crisis y post-crisis». Para nada importa que Figueres haya protagonizado uno de los más famosos escándalos de corrupción en Costa Rica con el cierre del INCOFER (instituto costarricense de ferrocarriles) para favorecer el transporte de carga con furgones a los puertos donde el tendría negocios. No. Con esta clase de socios, Miguel Bosé se estableció en Colombia, pagó el precio de su vale para lucrarse haciendo negocios con el estado colombiano, y venga, seré tu amante bandido. Pero hay más.
Miguel Bosé afirma que Metrópolis Global es su fundación. Por tanto, debe conocer a sus socios. Y entre sus socios se encuentra Gabriel Murillo, el politólogo colombiano detrás de la política de Uribe. También está Marcela Huertas, pieza clave del Banco Mundial. Todo suena como a un río de dólares fluyendo suavemente por la llanura colombiana. Con sello yankee. Ah! Pero es que la relación de Bosé, Juanes y “Concierto por la Paz” no es nueva con los amigos del Norte.
Tom Shannon, Dan Restrepo (ex asesor de Obama para Latinoamèrica y principal promotor de la estrategia de involucrar a los países de la OEA en un plan para garantizar “la estabilidad democrática de Venezuela” en caso de fallecer Chávez) y Hillary Clinton planeaban ya, desde el año 2009, las próximas ejecuciones del concierto con estos luchadores de la paz: “Por eso necesitamos colaboración internacional de varios países. Estamos trabajando muy fuerte. Aquí, en Washington han recibido a Juanes con mucha amabilidad y disposición, debido a todo el antecedente de su trabajo social y por los efectos y el impacto de Paz sin Fronteras“. Como se vé, Juanes y Bosé concuerdan en una cosa: Poseen gran apoyo de la derecha más extrema, corrompida y belicista del planeta.
Para este humilde servidor, no queda duda de las intenciones simbólicas de este concierto. Por su contexto, en plena enfermedad del Presidente Chávez es un intento de oxigenar a la derecha local, con las ya consabidas matrices semióticas: vestirse de blanco, apostar a la paz, etc. Esa paz cansina, adormecedora, esa paz que deben acatar los pueblos sometidos ante los intereses imperiales. Paz del pobre frente al rico. Paz que baja la cabeza y olvida, sumergiéndose en la búsqueda de la supervivencia y la aproximación a los modos de vida del amo. De esa paz habla Juanes y Bosé. Y esa es la paz que busca reforzar en la juventud y a nivel mediático el concierto. Ideal para potenciar la movilización de la derecha, de capa caída frente a la victoria arrolladora de la izquierda. Ideal para la transmisión de los medios internacionales, ideal para insinuar “un nuevo amanecer sin Chávez”.
Que sea efectiva o no, no importa. El mainstream se ha encargado de asignar la condición de belicista al gobierno de Chávez y por tanto, es el enemigo a atacar por los “seguidores” de la paz a los que va dirigido el concierto (todo a nivel audiovisual, en la esfera mediática, siempre). La bofetada ideal al sentimiento popular del chavismo: después de insultar al presidente, apoyar la agresión del Rey Español a Chávez, llamar a votar por la derecha, llamarlo hijo de puta, estos dos “artistas” (ya Margarita Alarcón Perea se ha encargado de desmenuzar el entramado operacional de este concierto en Cuba en su artículo Los Colores de Juanes) planean dar un concierto en Venezuela, en plena recuperación de una enfermedad que ha desatado la jauría de la derecha internacional y sus empresas de comunicación contra el líder de la Revolución Bolivariana. Una provocación, nefasta, cínica, imperial.
Que la reunión de estos dos representantes de la derecha internacional y el anti-chavismo se haya planteado con Jose Antonio Abreu, líder del Sistema de Orquestas Juveniles y depositario de la confianza y los dineros del estado venezolano para financiar su proyecto, es materia de otro artículo. Denso.
Un millón de visitas. Gracias a todos.
Me obligo a escribir este brevísimo post para agradecerles encarecidamente a todos los lectores de Guerra Digital para la Resistencia Mental haberme acompañado durante todos estos años. El esfuerzo, la constancia (esquiva, a veces) de llevar una bitácora del mundo y del cómo lo interpreto ha significado una buena noticia. Más de Un millón de visitas. Se dice fácil. Pero no lo es. Gracias.


























