Sandra en medialuna

2008 Enero 10
by ESTEBAN MEJIAS

1

 

La agudeza, bien delimitada. Severos rasgos, porte.

Pensaba que la verdad le era fiel

 Argumentaba con azules brillante en la corbata

solía deponer la necesidad del vacío con programas de televisión.

Se mantenía estéril.

Impoluto.

Rítmico.

 

2

 

si escuchas con atención, verás que algunos beats huelen a polvo, a tostar

oscuras pestañas en mi vientre

cuencas de dientes apretados, líneas que saben ( que huelen tu interior con una mirada decapitante) conocen tu desvío, congelado en esa inmensidad oceánica que es su pupila, tan inevitable

mensajes inconexos, clave, código compartido. Revelación

 

3

 

tus gritos son una  válvula de escape, que se hacen tan pesados de llevar.

sin gritos, estimada conjunción. Sin destellos, que al negro las medias verdades le parecen demodé

que la impresión deja mucho

que desear que los conductos no se aceitan

que cambio de resina

que lo siento un poco

lento que podría lamentarme, con gemidos patéticos y falsas esperanzas en cenital con aderezo de un distante apoyo muscular

sola, en la oscuridad y licenciosa, en la mesa de un soleado desayuno. Rayos de sol difuminados, sepia caliente, naranja de hojas en el aire. Una mano empuñada cómodamente en otra. Los sonidos del jardín, los dulces sonidos del jardín

monitor

una vulgar demostración de poder, una camisa negra, un lápiz labial platinado, polímeros debajo de corazas rosa, de grandes – anchas franjas verdes repetitivas – macro

 niños en odio y hierros

 vapores en la cartilla

 manos en fuegos de hojalata

 tepuyes en el frente

 dubs de orugas carnosas

encarte

domingo

( a los medios, a los cables largos )

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