Sandra en medialuna
1
La agudeza, bien delimitada. Severos rasgos, porte.
Pensaba que la verdad le era fiel
Argumentaba con azules brillante en la corbata
solía deponer la necesidad del vacío con programas de televisión.
Se mantenía estéril.
Impoluto.
Rítmico.
2
si escuchas con atención, verás que algunos beats huelen a polvo, a tostar
oscuras pestañas en mi vientre
cuencas de dientes apretados, líneas que saben ( que huelen tu interior con una mirada decapitante) conocen tu desvío, congelado en esa inmensidad oceánica que es su pupila, tan inevitable
mensajes inconexos, clave, código compartido. Revelación
3
tus gritos son una válvula de escape, que se hacen tan pesados de llevar.
sin gritos, estimada conjunción. Sin destellos, que al negro las medias verdades le parecen demodé
que la impresión deja mucho
que desear que los conductos no se aceitan
que cambio de resina
que lo siento un poco
lento que podría lamentarme, con gemidos patéticos y falsas esperanzas en cenital con aderezo de un distante apoyo muscular
sola, en la oscuridad y licenciosa, en la mesa de un soleado desayuno. Rayos de sol difuminados, sepia caliente, naranja de hojas en el aire. Una mano empuñada cómodamente en otra. Los sonidos del jardín, los dulces sonidos del jardín
monitor
una vulgar demostración de poder, una camisa negra, un lápiz labial platinado, polímeros debajo de corazas rosa, de grandes – anchas franjas verdes repetitivas – macro
niños en odio y hierros
vapores en la cartilla
manos en fuegos de hojalata
tepuyes en el frente
dubs de orugas carnosas
encarte
domingo
( a los medios, a los cables largos )





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