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El Rey Midas de Cundinamarca. Auge y Caída de la DMG en Colombia.

08/12/2009

DMG. Auge y Caída

“La ‘mágica’ multiplicación del dinero ha tocado ese resquicio del alma de los colombianos en el que habita la ambición y el culto por el dinero fácil. Tanto, que se cuentan por decenas los casos de quienes han vendido sus propiedades y retiran sus ahorros de los bancos, para entregarle este dinero a DMG sobre la base de que no se sabe que le haya incumplido a nadie.”. Esta eran algunas de las notas de prensa que caracterizaban el auge mediático que desató David Murcia Guzmán. Tanto, que en Venezuela ya se hablaba de el fabuloso negocio que representaba. Sin embargo, las palabras que se oían después de la tumultuosa estampida eran narcotráfico, lavado de dinero, corrupción, parapolítica, uribismo, congreso, etc, etc, etc, lo habitual en Colombia. En estos momentos, se encuentra camino a la deportación hacia USA (el proceso favorito de Uribe para sanear los aires). Entérese en dos reportajes de toda la verdad acerca del mayor fraude económico por lavado de dinero en Colombia y que estuvo a punto de sacar a la banca tradicional del panorama..


Los buenos tiempos:

Hace cinco años David Eduardo Helmut Murcia Guzmán apenas podía sobrevivir con su trabajo. Compartía con un amigo una habitación de un modesto hotel en La Hormiga, Putumayo. Pagaba los 15.000 pesos que le costaba cada noche con publicidad para el hotel a través de una emisora de la parroquia, y en varias oportunidades pasó el día con una bolsa de leche que compraba con las utilidades de la venta de productos naturales. Hoy, a sus 28 años, vive como un magnate en Panamá. Desde hace tres años es presidente de DMG, una empresa que bautizó con sus iniciales y que desde el año pasado se convirtió en una multinacional con operaciones en siete países.

Pero lo más significativo, y a la vez lo que despierta mayor preocupación de las autoridades en Colombia, es que con los rendimientos económicos que entrega a sus clientes -exorbitantes y aún no totalmente explicados- les está cambiando la vida al menos a dos millones de colombianos que, según sus representantes, han pasado por su negocio.

Murcia es lo que se podría llamar una versión moderna del ‘rey Midas’: con su esquema de negocios logra que a la gente se le multiplique el dinero. En un inicio su clientela era un sector popular de la población, pero cada vez son más las personas de estratos altos que participan de sus actividades. Desde 100.000 pesos y sin límite, el cliente llega a cualquiera de las sedes de DMG y compra una tarjeta prepago por ese valor. De inmediato puede gastarse ese dinero comprando desde cosas mínimas como un muñeco de felpa, ropa o mercado, hasta compras de mayor envergadura como la construcción de una casa, pasando por el pago de una cirugía estética o de diseño de sonrisa, o compras de tiquetes aéreos a cualquier parte del mundo. Luego, cuando ya hayan pasado cinco o seis meses, el cliente recibe en efectivo entre el 70 y el 150 por ciento del monto de la tarjeta que originalmente compró. Es decir, una persona que compra una tarjeta de un millón de pesos, al cabo de seis meses puede recibir hasta 2,5 millones, en artículos y en efectivo.

Está ‘mágica’ multiplicación del dinero ha tocado ese resquicio del alma de los colombianos en el que habita la ambición y el culto por el dinero fácil. Tanto, que se cuentan por decenas los casos de quienes han vendido sus propiedades y retiran sus ahorros de los bancos, para entregarle este dinero a DMG sobre la base de que no se sabe que le haya incumplido a nadie.

En el sur del país, donde surgió el negocio, muchas personas están dejando de trabajar. Por ejemplo en Mocoa, la capital de Putumayo, los finqueros se quejan de la dificultad para conseguir trabajadores, pues la gente consigue más plata con los beneficios de DMG sin mover un dedo, que trabajando de sol a sol para ganar un jornal.

La satisfacción de sus clientes ha despertado devoción por el personaje: muchos ven en David Murcia Guzmán una suerte de salvador. “Mientras el gobierno nos abandonó, él nos sostuvo y nos tendió la mano para que los pueblos no murieran”, dice con convicción religiosa uno de sus clientes. No en vano hay quienes han hecho traducción libre de la sigla DMG y dicen “Dios Mío Gracias”. Aunque otros más terrenales replican: “Dinero a Montón Gratis”.

En medio de la crisis económica mundial, el asombroso crecimiento de DMG y la treintena de empresas que Murcia apalanca con este flujo de dinero, la gran pregunta que queda es: ¿se está frente a un hombre que les encontró una salida en la legalidad a montones de dinero de sospechosa procedencia mezclándolos con ahorros de incautos, o frente a un cerebro financiero que por la manera como logra multiplicar el dinero podría incluso ser el ministro de Hacienda que el país necesita en estos tiempos de incertidumbre económica?

El aventurero

Desde su adolescencia David Murcia fue andariego y emprendedor. De familia humilde, llegó a Bogotá los 14 años para terminar su bachillerato, los únicos estudios formales que tiene. Venía de Cúcuta, donde vivió cuatro años y a donde lo llevaron de su natal Ubaté, en Cundinamarca. En la capital el joven Murcia consiguió un primer trabajo como empacador en una fábrica de ponqués. Al año siguiente se vinculó a una agencia que hacía casting de extras para televisión y desde entonces le quedó una gran debilidad por el mundo de las cámaras y la farándula.

En 2001, cuando tenía 20 años, viajó a Santa Marta y con un antioqueño montó DMG Producciones Televisión, su primera empresa, dedicada a realizar videos turísticos. Murcia asegura que llegó a tener varias cámaras y equipos de edición, sin embargo, los vecinos de su negocio no lo recuerdan. Dos años después -movido por el amor, dice-, se trasladó al otro extremo del país, Pitalito, en Huila. Constituyó su segunda empresa: Red Solidaria DMG. Se dedicaba a vender boletas para rifas de carros y a hacer gestiones para que atendieran a los más pobres en los hospitales y las entidades públicas que daban subsidios. De allí salió en medio de comentarios por supuestas indelicadezas de su parte, según él mismo relata.

A finales de 2003, se fue para la Hormiga, en Putumayo. Tenía 22 años y llegó con una mano adelante y otra atrás. Se involucró en las actividades de la parroquia del Perpetuo Socorro. El padre Carlos Zárate recuerda el nivel de compromiso y entrega de Murcia en las labores sociales. Como una forma de compensar su dedicación, la parroquia le dio un programa en su emisora, espacio desde el cual promovía obras sociales, boletas de rifas y hacía publicidad que en muchas ocasiones canjeaba para subsistir, como sucedía con el hotel donde vivía.

En un viaje a Bogotá logró un crédito de un millón de pesos en productos naturales, con lo que sobrevivió una temporada. Al poco tiempo apareció por el pueblo con cantidad de electrodomésticos para la venta, pero ni siquiera sus más cercanos colaboradores saben cómo hizo para obtener ese primer capital. Murcia dice que se trataba del dinero de los encargos que le hacía la gente y que incluso de ahí le surgió la idea del modelo del comercio prepago con el que ahora sostiene su holding empresarial. Así consiguió para abrir un primer local al frente de la Casa de la Cultura, luego le siguieron locales similares en Orito, Puerto Asís y Mocoa. Todo esto sucedió en pocos meses, entre 2003 y 2004.

Ya con 25 años, 2005 fue un año decisivo para su futuro. En una entrevista a principios de año Murcia dijo a SEMANA que asistió a una conferencia de un ejecutivo de Coca Cola, en la que habló sobre el valor de esa marca, y que eso le trajo una revelación sobre cómo podía proyectar su negocio. Con un capital de 100 millones de pesos, fundó en Bogotá el Grupo DMG S. A. Sus amigos recuerdan que ya en ese momento, el otrora rebuscador empezaba a vivir con la pompa que hoy lo rodea. Esto por ejemplo se vio en su fiesta de matrimonio con Joanne Ivette León Bermúdez, tres años menor que él y principal socia en el negocio junto con María Amparo, la madre de Murcia.

Llegar a la capital se convirtió en la plataforma del despegue definitivo de su negocio. Murcia dice que lo único que hizo fue combinar modelos comerciales que ya utilizan varias empresas, como son el sistema de tarjetas prepago, el mercadeo personalizado y multinivel, y el posicionamiento de marca. Como la Coca Cola, todos ingredientes conocidos, pero con un secreto en la forma como se mezclan. Las autoridades indagan si además Murcia le incluyó a este modelo de negocio el uso de esquemas piramidales y captación de recursos, algo que él niega en forma enfática.

A partir de ese momento, y desde una modesta oficina en el barrio Galerías de Bogotá, DMG inició su expansión nacional. Curiosamente, como lo harían otros empresarios emprendedores, su mirada no se centró en capitales de importancia como Medellín, Cali o Bucaramanga. Por el contrario, radicó su negocio en lugares donde se mueve mucho dinero producto del narcotráfico. Además de los municipios de Putumayo ya mencionados, llevó su fórmula mágica a corregimientos como Llorente, en Cauca, y a puertos como Tumaco y Buenaventura. También expandió sus puntos de venta en la sabana de Bogotá, Boyacá y los Llanos Orientales. Abrió oficina en Puerto Boyacá, en Armenia, en Montería y en Montelíbano, Córdoba, y en Santa Marta. Apenas hace pocos días abrió oficina en la capital paisa.

De inmediato comenzó a aparecer otro tipo de negocios asociados con David Murcia y sus socios. Desde empresas de moda hasta otras que hacen barcos, pasando por un canal de televisión. Muchas de ellas fueron constituidas el mismo día.

El negocio de Murcia comenzó a tener forma de emporio en 2007 y 2008. Para esto fue clave el alquiler del Mega Outlet, unas gigantescas instalaciones sobre la autopista en la salida de Bogotá hacia el norte se ha convertido en la imagen visible de DMG. Lo imponente del edificio hace que muchos sientan confianza en el negocio. También en estos dos últimos años abrió sus operaciones en el exterior. Primero fue Panamá, luego Ecuador -con algunos puntos en lugares fronterizos como Lago Agrio-, luego en Venezuela. SEMANA no logró verificar otras actividades que Murcia dice tener en México, Perú y Brasil, e incluso por Internet aparecen referencias a una oficina en Belice.

Para entonces comenzaban a ser demasiado evidentes los contrastes en la vida de Murcia: aquel hombre que hace muy pocos años vivía de vender rifas, geles adelgazantes y vitaminas, si bien no había perdido la sencillez y el don de gentes, nada tenía que ver con la figura de potentado que se mueve en lujosos carros -uno de ellos comprado a un diplomático español- y en medio de una caravana de escoltas.

El crecimiento es asombroso. Sólo una de cerca de unas 30 empresas de David Murcia Guzmán, Grupo DMG S. A., registró el año pasado 72.000 millones de pesos de ingresos, lo que de un momento a otro la ubicó entre las más grandes del país por este rubro. Pero esos datos parece que son poco si se comparan con los que se esperan este año. Pero las cifras y la explicación de su fórmula para producir tal cantidad de beneficios tienen muchas sombras (ver recuadro ‘La fórmula mágica’).

Un millón de amigos

David Murcia asegura que lo que hay en su contra es una persecución promovida por la banca que no le permite abrir cuentas en ningún lado, según él, sin un solo argumento. Con gran habilidad, Murcia ha trasformado esta prohibición en una consigna: “Ustedes sólo conocen de los bancos cuando van y les quitan la casa o cuando les devuelven a sus hijos del colegio por un cheque devuelto”, dice entusiasta una de las conferencistas que atiende a cientos de personas interesadas en ser parte de lo que ellos llaman la familia DMG, “en cambio, de nosotros sólo saben que cumplimos y les traemos bienestar”.

Tener en la banca un enemigo común es algo que convoca a los miles de clientes de David Murcia, que en muchos casos parecen seguidores, para que cierren filas en torno al empresario. Algo que él sabe capitalizar muy bien. “Crean en ustedes mismos, en Dios, en DMG y en David Murcia Guzmán”, dice uno de los mensajes publicados por Murcia en Facebook en su red de amigos, que en un par de meses ya tiene 64.000 contactos, lo que la ubica entre las 10 primeras con mayor número de afiliados en Colombia. En esta misma red, ya varios de los seguidores de Murcia han abierto convocatorias de respaldo para que él se lance al Congreso, e incluso a la Presidencia de la República.

Pero lo cierto es que las inquietudes sobre las actividades de Murcia tienen raíces más profundas que una persecución de clase o de resistencia a un innovador modelo de negocios. DMG ha estado bajo el escrutinio de las autoridades e incluso ha sido tema del Consejo de Ministros.

Las inquietudes no son menores. A DMG en el último año le han incautado cerca de 10.000 millones de pesos, buena parte de ellos en condiciones muy llamativas, como fue el decomiso de una gruesa suma de efectivo en Putumayo. Según el informe de la Fiscalía, el dinero lucía húmedo como si hubiera sido guardado por mucho tiempo. Además, era transportado en cajas marcadas con rótulos falsos del Plan Colombia. Por este hecho se inició un proceso de lavado de activos a quienes transportaban el dinero, y ya un juez decretó que no hubo ilícito.

También la venta de sus tarjetas prepago es una actividad considerada una forma ilegal de ejercer una actividad financiera, y ha estado asociada con empresas señaladas por el gobierno de Estados unidos de ser empresas lavadoras del narcotráfico (ver recuadro)

Mientras esto sucede, David Murcia continúa construyendo una suerte de imperio, no sólo comercial, sino también político, en el que la mayor marca es él mismo, y que ya cuenta con gran respaldo. En una oportunidad, cuando fue sancionado por la Superfinanciera, convocó más de 2.000 personas que marcharon hasta el Capitolio gritando “¡Dejen trabajar!”.

En esa misma línea, a la hora de defender la empresa de los cuestionamientos que le hacen, sacan también a relucir argumentos que bien podrían ser capitalizados políticamente y según los cuales en el fondo los ataques contra David Murcia obedecen a una persecución de clase. “Si fuera un niño rico del norte de Bogotá el que hubiera montado este negocio, sería considerado un genio y nadie dudaría de él”, dice uno de sus allegados.

El empresario no ha ocultado su vocación política. “Quiero erradicar el hambre de Colombia”, dice Murcia, convencido de la efectividad de su modelo de negocio. Con las transformaciones sociales que ya está trayendo en algunas regiones, muchos le creen. Por ejemplo en Putumayo, incluso las mismas autoridades agradecen en privado que el crecimiento de esta empresa haya sido al mismo tiempo que se incrementó la erradicación y fumigación de cultivos ilícitos. “De no ser por DMG, tendríamos un grave conflicto con la población”, dijo un alto oficial de la zona.

El asunto es que el problema social incontrolable se puede estar cocinando por otro lado. ¿Qué sucedería si más allá de la discusión jurídica sobre legalidad de las actividades de DMG, el dinero que la gente entrega en las tarjetas prepago no tiene suficiente respaldo? Curiosamente, desde cuando asumió la defensa de DMG, el abogado Abelardo de la Espriella viene insistiendo en que este es un negocio que depende de la confianza, y trae a colación la actual crisis del sistema financiero estadounidense. Como queriendo anticipar que cualquier escándalo podría echar a tierra el negocio. En ese caso, ¿David Murcia simplemente se lavaría las manos?

Pero la seguridad de los consumidores en un negocio como éste no sólo depende del cumplimiento de lo prometido, sino de la transparencia y la legalidad del mismo. Si esto es así, no hay campaña de desprestigio capas de afectarla.

David Murcia Guzmán no sólo está construyendo un emporio económico, sino una imagen de redentor alrededor de sí mismo. Mientras las autoridades se demoran en aclararle al país si este negocio es totalmente transparente, el fenómeno DMG está llegando a un punto de díficil retorno. Su entramado empresarial es cada vez más complejo de desmontar por las implicaciones que tendría en los recursos de millones de colombianos. Y porque el nombre de David Murcia se blinda día a día a punta de sus fieles devotos que se siguen multiplicando. 

Los malos tiempos:

“Me arrepiento de no haber nacido en una cuna de ricos”

 Dinero.com entrevistó en exclusiva al organizador de DMG, David Murcia Guzmán. Es la última conversación con un medio de comunicación colombiano antes de ser extraditado a Estados Unidos.Vestido con ropa de marca, con corte de pelo y manicura recién hechos, David Murcia Guzmán sabe que tiene sus horas en el país contadas. En su cara se trasluce con frecuencia, el temor que le genera la inminencia de la extradición. 
Los guardias del Inpec le quitan las esposas y el chaleco antibalas para que se acomode en una silla plástica en un patio de la cárcel de máxima seguridad de Cómbita. Allí se dispuso la última entrevista que le daría a un medio de comunicación en Colombia, antes de ser llevado a Estados Unidos para ser juzgado por lavado de activos y narcotráfico.

David Murcia tiene un par de minutos para recordar ¿Cómo se sentía vivir en medio del lujo? “Hay una sensación de éxito. De todas maneras no todos tienen la posibilidad de acceder a esta clase de cosas”, dice.

Pero luego hay que hablar de las deudas que dejó DMG. “Cuando el gobierno cerró como cerró nuestra empresa, se encargó de la deuda de las personas. Los que tenían tarjetas prepago o contratos de publicidad, se lo tienen que cobrar al gobierno”, aseguró.

Pero dice que siente una deuda con quienes le entregaron dineros a esa compañía. Por eso, señala, los ha asesorado para que organicen corporaciones sin ánimo de lucro, de las cuales ya hay 20 en el país con cerca de 15.000 inscritos.

Y luego el tema deriva hacia un último juicio de amigos y enemigos. Considera que Daniel Ángel Rueda, quién fuera su relacionista público, no lo traicionó. “Si realmente me hubiera traicionado, él hubiera ido al juicio y hubiera declarado en contra mía”, asegura.

Dijo que cambió sustancialmente su opinión frente a Abelardo de la Espriella, quién fue en un momento su defensor y luego renunció al caso. “Fue capaz de aceptarlo públicamente. Manifestó que él sabía de antemano que iba a ser un juicio más político que jurídico y que él no se iba a prestar para una condena injusta como la que pretendían hacerme”, dijo Murcia.

Mostró su desagrado frente al encargado de la operación de DMG en Panamá Ernesto Chong. “Salió diciendo que él no tenía nada del dinero, que él no nos conocía. Que ni siquiera había prestado servicios con nosotros”, dijo. Además, Murcia dejó entrever que se habría apropiado de un dinero del negocio en Belice. Finalmente habló con cierta decepción de Luis Eduardo Gutiérrez y de una lista de empleados de su empresa.

En cuanto a los nombres de funcionarios de gobierno, de las fuerzas armadas y del congreso que habían puesto dinero en DMG, guardó silencio. “Es que no puedo porque el proceso de Estados Unidos puede ser que se den algunos beneficios por ese tema, por esa información”.

Cómo se siente vivir en medio del lujo
En mi caso. Normal. Lo que pasa es que yo todo eso lo use como una estructura para hacer negocios. En Panamá hay dos niveles: el de los que no tienen nada y los que tienen muchísimo. Yo estaba dentro del nivel de los empresarios. De los que tienen mucho. Para poderme relacionar con ellos tenía que estar a un nivel igual.

Pero, ¿no se siente algo especial?
Sí hay una sensación de éxito. De todas maneras no todos tienen la posibilidad de acceder a esta clase de cosas. En un caso como el mío que vengo de estrato uno, donde no tenía nada pues …

Yo no lo hice para eso, pero como todo, subirse a un yate de 57 pies, la primera vez, es sensacional. Uno cree que está como soñando, lo mismo un auto de lujo. Pero ya la segunda, la tercera, cuando uno sabe que está en ese medio, que ya tiene que creérse que ya está ahí, porque uno no puede estar todo el tiempo sorprendido sino manejando el tema, cambia la sensación. Se vuelve una rutina normal.

¿Y se podrìa revivir el negocio de DMG? 
Si claro. Yo siempre lo he dicho.

En qué va la apertura de Brasil que habían anunciado… 
A Alex Ventura lo bloquearon mucho en Panamá. Empezaron a investigarlo, a ver qué tenía. Le quitaron la visa americana. Lo cogieron los de la DEA a interrogarlo. Con toda esa persecución le tocó a él quedarse como quieto. Él ha seguido en sus negocios. Están en contacto pero no se ha podido cerrar ningún negocio con ellos. También hay otro grupo de España que ha invertido en Colombia, que mandó razón. Estuvo hablando con Alex tratar de para copiar el modelo. 

Pero, cualquiera puede copiar el modelo de negocio
Pues claro. 

Sin usted… 
Si… El posicionamiento de marca depende de cómo se apalanque uno financieramente. Si uno lo hace a través de bolsa de valores o si hay un inversionista que ponga el dinero inicial para la marca. En el caso de DMG, nosotros entrábamos en bolsa de valores de Nueva York en marzo. Ese era el siguiente paso de aplancamiento financiero de todas las empresas.

¿Cuánto tiene DMG, cuánto debe?
¿Deber? Nada. Cero deudas, porque cuando el gobierno cerró como cerró nuestra empresa, se encargó de la deuda hacia todas las personas. Los que tenían tarjetas prepago, contratos de publicidad y daños y perjuicios, se los tienen que cobrar al gobierno, porque con nosotros el gobierno no hizo ningún acto administrativo.

En el tema de captación, para nosotros no hubo un arreglo de plan desmonte. Ni presentarlo, ni ejecutarlo. Eso se cortó con el supuesto decreto presidencial. Entonces es el Presidente el que asume la responsabilidad.

 Él salió diciendo yo asumo la responsabilidad. Pero no sé si el tenía en cuenta que el gobierno debía asumir la deuda de las demandas que se van a interponer, por no respetar el debido proceso administrativo. 
¿Pero no debe nada?
Por eso yo quedé sin ninguna deuda. Pero sin embargo, yo siento que tengo una responsabilidad moral y ética con la gente de la familia DMG y he estado ayudándolos, asesorándolos para que se organicen en corporaciones sin ánimo de lucro.

Con la Fundación DMG se empezaron a estudiar diferentes entidades sin ánimo de lucro que se pudieran usar y se tomó una decisión de que no nos fuéramos por el lado de fundaciones, sino más bien por corporaciones, para hacer microempresas, capacitación.

Y usted ¿cómo les ayuda?
Asesorándolos, diciéndoles cómo se organizan, cómo tienen que inscribir las corporaciones en la Cámara de Comercio , qué deben hacer.

Y ¿de otras formas?
Una vez ya estén las corporaciones, hacer un libro, un seriado y una película. Las ganancias que se obtengan de esas obras, también se les van a dar en gran parte a las corporaciones, para que ejecuten proyectos.

¿Cuántas hay?
Hay aproximadamente 20 corporaciones a nivel nacional.
¿Y cuánta gente?
Creo que hay de 15.000 a 20.000 inscritos en este momento.

Hablemos un momento de política. ¿Cómo va la campaña de su hermano?

En la primera gira, que fueron como 19 departamentos, lograron que se inscribieran en el partido más de 260.000 personas. Esas son las que tienen acceso a Internet. Imagínese las que no.

El resplado mío es que yo le digo a toda la gente que me apoya, que por favor lo apoyen a él en su aspiración a la candidatura al Senado y también estoy respaldando con gente que me apoya a mí a Jairo Calderón a la Presidencia de la República. También hay otras personas que van a ser representantes a la Cámara, que son los mismos líderes de las corporaciones.

Volviendo al negocio, ¿Usted cree que siempre tuvo su negocio bajo control?
Con más de 5.000 empleados directos que había, es muy difícil. Se hace lo mismo que en todas las empresas. Se delega. Hay gerentes administrativos, jefes de personal. Hay una idea clara sobre lo que debe desarrollar la empresa. Lo que yo hacía era dar la idea de qué actividad comercial iba a desarrollar cada empresa y la desarrollaban personas idóneas para eso.

Las amenazas que les llegan a usted y a William Suárez, ¿de dónde vienen?
Pues nosotros estamos convencidos de que son del mismo gobierno.

En la calle dicen que son de la Oficina
No. Por lo menos de lo que yo sé. De lo mío, es el gobierno.

¿Y hay más amenazas?
En estos momentos se han disparado las amenazas. De muerte está el caso mío y de secuestro a mi hermano Christian, a mi hermano Henry, a mi mamá a mis otras hermanas y a una prima también. Eso ya se le informó a la Fiscalía y ellos están investigando con el grupo Gaula.

Las más serias vienen del gobierno. El día que me secuestran, porque no puedo decir que me capturan, porque no había una orden de captura en Panamá, ellos tenían la orden de matarme. Que si había cualquier tipo de reacción mía, me podían matar.

Si miramos todo el show que ha montado el gobierno por un caso de captación y lavado de activos. Para estos delitos no era necesario hacer tanto show, pero ellos tenían la información de que a mi me apoyaba mucho la gente.

Cuando salió el Presidente a decir que acababa con DMG como fuera, que yo salí a responderle que no se puede acabar con DMG de esa manera, la gente no se retiró, no le hizo caso al Presidente, sino me hizo caso a mí. Si uno ve una cosa como esas y está en el tema político, como está Álvaro Uribe, ve que el caudal de votos es bastante grande. Su campaña era una tarea de desprestigio a David Murcia para que todo el mundo me dejara de apoyar, no tanto por el tema empresarial.

Entonces se inventaron el tema de que yo estaba negociando con Chupeta, con Macaco todo ese show. Uno ve que hay un interés que es el caudal de votos que uno pueda tener. Que es el que se está desarrollando en estos momentos. Las amenazas deben venir del gobierno.

¿Qué dice de Efraín Duque?
Efraín Duque era un asesor financiero y ya.

Dicen que en algún momento se quería quedar con el negocio
¿Con el negocio? No sé y no creo porque solo asesoraba. Había más posibilidades de una persona que le tenía bastante confianza que era Daniel Ángel o Margarita Pabón. Él era un funcionario más.

¿Usted cree que Daniel Ángel lo traicionó?
Daniel Angel. (silencio) Yo al principio creí que sí, que nos había traicionado. Yo en estos momentos tengo la duda. Porque a él no lo hicieron parte del proceso. No lo llevaron ni siquiera como testigo al juicio. Si realmente me hubiera traicionado, él hubiera ido al juicio y hubiera declarado en contra mía. Tal vez estuvo muy mal asesorado.

¿Y Margarita Pabón?
Margarita Pabón. Igual. La misma historia. 

¿Alguien lo ha robado?
Había algunos problemillas de personas que abusaban del manejo que tenían, pero eran cantidades mínimas. Y todas esas personas se detectaban rápido porque teníamos un control de caja. Había un control interno. Estaban viajando cada 15 días y revisaban todo.

¿Cuántos trabajaban en esa auditoría?
Cincuenta personas.

¿Y cuánto se vendía al día?
Se podían vender $2.000 millones a $3.000 millones al día en cargas de tarjetas… y en ventas $1.000 millones y $1.500 millones.

La Fiscalía alegaba que la captación era porque no entregábamos los artículos en su totalidad con la tarjeta. Y dice la ley que cuando se prevende un bien o servicio no es captación. Las mismas asesorías que yo tenía con los abogados de prestigio como Cuellar, Otálora, Granados, De la Espriella. Todos llegaban a la misma conclusión. Es que acá no hay delito sencillamente porque se prevende un bien o servicio. Otra cosa es que se entregue en su totalidad o en un 50%.

¿Qué pasa con la gente que tiene la tarjeta?
La gente que tiene hoy la tarjeta tiene un medio de prueba para poder interponer una demanda al Estado y poder demostrar ante un juez que tenía tal cantidad cargada en la tarjeta. Las personas que no la tienen, les va a quedar muy difícil demostrar cuánto tenían en las tarjetas. Eso va a ser bien controversial…Les quitaron el medio de prueba con esa intención.

¿Usted anunció que diría los nombres de las personas que habían comprado en DMG y luego lo habían procesado a usted?
En la Policía hay gente muy conocida y yo mejor voy a dar la información directamente Y están altos funcionarios del mismo Ejército, hay gente del Senado de la Cámara.

Lo que usted siempre ha dicho…pero díganos un nombre
Mmmmm. Un nombre…un nombre, un nombre, mmm. Es que no puedo porque el proceso de Estados Unidos puede ser que se den algunos beneficios por ese tema, por esa información.

Y el Congreso…¿Cuando usted iba a señalar a quienes habían recibido dinero por el Referendo?
Les dije: ¿pero cómo solamente actuó el Presidente y ustedes en el Senado no fueron capaces de hacer nada?. Ni siquiera discutir. Para bien o para mal. Hubieran tomado una decisión buena o mala pero por qué no lo hicieron acá en el congreso también.

¿Qué dice usted de Amparo de Murcia? 
Mi mamá…Una excelente persona. Porque es una mamá ejemplar. Fue una persona que no se rindió cuando mi papá se murió. No nos dejó en el Bienestar Familiar. No dijo “yo no puedo”. Éramos seis, todos menores de edad. Y mi papá no dejó ninguna clase de herencias. Tocaba salir a guerrearla y ello lo hizo y sacó adelante a todos sus hijos.

Dice que ella lo aconsejpo mucho ¿Cuál fue su mejor consejo?

Que siempre hiciéramos las cosas que quisiéramos pero teniendo en cuenta que las drogas eran malas, que perjudicaban a las personas. No quitarle nada a nadie. No robarle nada a nadie. Respetar a los demás 

Fue para nosotros una base grande porque ninguno de mis hermanos somos drogadictos ni alcohólicos. Y eso es debido a las bases que le dan a uno en su casa.

¿De uno a cinco, con cuánto calificaría a William Suárez?
¿De uno a qué? … Tres. Porque ya acá que he tenido oportunidad de cruzar palabras con él me ha dicho por qué tomó esa decisión de hacer un acuerdo y creo que en parte tiene razón. Y eso fue porque los abogados le dijeron que ese no era un problema normal de simplemente un juicio, sino que era un juicio político. O sea que desde un principio ya se sabía que se vaya o no a juicio, estaba condenado. Hizo un acuerdo para estar menos tiempo en la cárcel.

Aunque a él también lo traicionaron, porque desde febrero dijo que hacía otro acuerdo y hasta la fecha nunca se lo concretaron. El juez nunca le dio su visto bueno.

¿Y a Ernesto Chong?
Menos tres. Porque se mostraba muy leal con la empresa, entendió bien el sistema y tenía un cierto nivel de confianza para que manejara el tema financiero de Panamá. Y a lo último salió diciendo que él no tenía nada del dinero, que él no nos conocía, que ni siquiera había prestado servicio con nosotros.

¿Qué pasó con la operación de Belice?
La operación de Belice también la manejaba Ernesto Chong.

Y la plata ¿Se quedó con Chong?
Pues exacto. Más bien se la adjudicó.

¿A Alex Ventura?
Es una excelente persona. Le daría cinco. No se dejó amedrentar por amenazas, ni por el gobierno. Cada vez que venía acá lo esculcaban como si trajera droga o dinero ilícito. Lo perseguían. En el hotel le hacían dispositivos para tratar de molestarlo y que él entendiera que no tenía que venir a Colombia ni siquiera a visitarme. Sin embargo, el hombre venía. En Panamá empezaron a molestarlo y ya no pudo venir más porque empezó a complicar su vida económica. Le empezaron a cerrar cuentas bancarias. Lo empezaron a bloquear en sus negocios.

¿Luis Fernando Cediel?
¿Calificación? No sé… un tres. Ha sido una persona que ha estado neutra. Ni para apoyar ni para perjudicar. Ha estado más bien ahí, como desaparecido. Pero mientras trabajó conmigo nos cumplió y no tengo queja de él hasta el momento.

¿A Efraín Duque?
También le daría como un tres porque también se ha mantenido al margen y me cumplió cuando trabajaba conmigo.

¿A Abelardo de la Espriella?
Creo que estaba con menos 3 puntos cuando dijo que no seguía más en el caso, pero sube puntaje a un tres porque fue capaz de aceptar públicamente que él sabía de antemano que iba a ser un juicio más político que jurídico y que él no se iba a prestar para una condena injusta como la que pretendían hacerme.

¿Cómo es la historia con Luis Eduardo Gutiérrez?
Me buscó para conocerme…salimos unas cuantas veces con su esposa, con sus hijos y con mi esposa. Creí que había una relación de amistad. Pero cuando pasó todo esto, me di cuenta que él estaba utilizando esa fachada de amistad, que era solamente para hacer negocios. Para lucrarse. Y su socio.

¿De qué se arrepiente?
Me arrepiento de algo involuntario, de no haber nacido en una cuna de ricos o con un apellido prestigioso de este país, para que en vez de haberme atacado, más bien me hubieran dado más condecoraciones.

¿Y en Estados Unidos? 

Aspiro  ganar el juicio.

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